En 2014, Santiago de Chile. Gregorio (32), es un inmigrante ilegal que entra ilícitamente al mall Costanera durante la noche con la intención de grabar un video. Empujado por su obsesión, filma en completo silencio mientras recorre la estructura, adentrándose en los pasillos menos iluminados y deteniéndose frente a las tiendas vacías. Cuando llega al tercer piso descubre en la penumbra a María (23), una mujer desfigurada cubierta por vendas, un exótico vestido de medianoche y joyas doradas. Ella, como si lo esperase, salta al vacío cuando es descubierta, pero no deja cadáver en el suelo. Gregorio, al retornar a su habitación e injuriado por su casera La Mona (57), revisa los clips de video y confirma que ha filmado el suicidio. La cinta de la cámara se comporta de manera extraña. Gregorio experimenta náuseas, picazón y tercianas; su cuerpo emana un olor inmundo. La constante repetición del clip de video detona una visión espantosa de María. En shock, apaga la computadora y descubre en su cuello una oreja femenina. Al desprenderse de su camisa se revela el rostro de María creciendo en su espalda. Tras el paso de algunas horas, el cuerpo de Gregorio ha cambiado. El dolor de su carne pudriéndose y el propio cuerpo de María emergiendo desde su interior le lleva a un estado de desesperación. Decide, arrastrado por el horror, amputar el cuerpo de María del suyo utilizando un cuchillo. Finalmente, Gregorio retorna al mall Costanera, se adentra por los canales subterráneos de Santiago, vuelve al piso donde presenció el suicidio de María, deja la cámara en el suelo con la intención de grabar un último video, y entonces se lanza al vacío.
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